¿Sabias que? Edición 3.

Colocación del armado de negativos.

Con carácter general, las barras de la armadura principal deben pasar por el interior de la armadura de cortante, pudiendo adoptarse otras disposiciones cuando así se justifique convenientemente durante la fase de proyecto. En relación a las barras de refuerzo superior en pórticos, o “negativos”, la instrucción EHE parece dejarlo claro en su artículo 42.3.1.

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Curiosidades. El síndrome del edificio enfermo.

El síndrome del edificio enfermo, término que define a la sintomatología que presentan los individuos que viven o trabajan en un edificio afectado, es un problema de difícil solución, puesto que habitualmente las causas son múltiples y de complicada detección.

Si el ambiente del lugar de trabajo o en el edificio en el que vivimos no es salubre es normal que aparezcan problemas de salud. A partir de los años setenta, se comenzó a detectar que en ciertos edificios se observaba una mayor incidencia de cefaleas, irritación de mucosas y sensación de fatiga. Curiosamente, estos síntomas se producían con más frecuencia en edificios de oficinas modernos. 

Estudios posteriores observaron una relación entre el síndrome del “Edificio enfermo” y las técnicas de sustitución de la ventilación natural por sistemas centralizados de aire acondicionado.

Existen dos tipos de edificios enfermos.

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     Temporales. Suele darse en edificios nuevos y los problemas desaparecen solos al cabo del tiempo.
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     Permanentes. Este caso suele ser mas preocupante, pues los síntomas permanecen muchas veces incluso después de haberse realizado acciones de choque.

Las características más comunes de un edificio enfermo suelen ser, según la OMS las siguientes:
  • Problemas en la ventilación.
  • La construcción suele ser ligera y poco costosa.
  • Muchas de las superficies están cubiertas de material textil (moquetas, por ejemplo).
  • El ambiente se mantiene casi siempre a un mismo nivel térmico.
  • Son edificios “herméticos” (ventanas que no abren, etc.).
Síntomas más comunes
  • Irritaciones de ojos, nariz y garganta
  • Sensación de sequedad en membranas, mucosas y piel
  • Ronquera
  • Respiración dificultosa
  • Eritemas
  • Comezón
  • Hipersensibilidades inespecíficas
  • Náuseas, mareos y vértigos
  • Dolor de cabeza
  • Fatiga mental
  • Elevada incidencia de infecciones respiratorias y resfriados
Los síntomas se suelen confundir con gripes o resfriados, dolor de cabeza, sinusitis, congestión, mareos, nausea, cansancio, irritación de los ojos, la nariz y la garganta. Se asocian al lugar de trabajo, solo si afecten simultáneamente a varios empleados o si tienen una persistencia no razonable. En algunos casos se relacionan fácilmente a la jornada laboral, pues aumentan con la estancia en la oficina y mejoran al abandonar el trabajo, llegando a desaparecer durante las vacaciones.

Posibles factores de riesgo

La multiplicidad de posibles factores desencadenantes es muy grande y se refiere a contaminantes ambientales tales como la propia respiración humana, el polvo o los materiales de construcción, olores provocados por gases y vapores, iones, una mala iluminación o un alto nivel de ruido, las vibraciones de las máquinas instaladas en el edificio o problemas de ventilación entre otros.

Encontrar las causas

Desde que se presentan evidencias de que el edificio puede estar afectado por el síndrome, que suele ser cuando algunos de sus ocupantes manifiestan malestar por la temperatura ambiental, lo primero que se debe comprobar es el estado de los sistemas de ventilación y de climatización para descartar que las causas se deban a una mala regulación. Si se descarta que esa sea la causa, entonces deberemos iniciar una investigación técnica e higiénica que pasará por diversas fases:
  • Investigación inicial del edificio y planteo del problema
  • Medidas de inspección y guía
  • Medidas de ventilación, indicadores de clima y otros factores implicados
  • Examen médico e investigaciones asociadas
Una vez descubiertas las causas llega el momento de emprender acciones encaminadas a la solución. Si bien es cierto que se considera improbable llegar a solucionar los problemas al 100%, sí que es posible minimizar la incidencia y llegar a unas condiciones aceptables.


Fuentes: