Control de carpinterias metálicas. Parte 1. Aleaciones y fusiones del aluminio.


Control de carpinterías metálicas. Parte 1. Aleaciones y fusiones del aluminio. 
Soy de los que piensa que para llevar un adecuado control de ejecución de cualquier unidad de obra, una herramienta más a tener en cuenta es saber el origen del material o de los materiales a colocar. 
En este caso concreto vamos a tratar sobre el origen o como es el proceso de fabricación del aluminio, como se fabrican los tochos o lingotes que pasan luego a la fase de extrusionado, donde se obtienen los perfiles tal y como los vemos en las carpinterías. 
Las aleaciones de aluminio con los que se conforman los perfiles extrusionados que vemos en las carpinterías pueden ser de primera o segunda fusión, en función del tipo de aluminio (puro o reciclado) que se use en la fusión.
Aluminio de primera fusión.
Lo obtenemos directamente del mineral (bauxita) mediante los siguientes procesos.
Obtención de la alúmina.
La primera fase de la obtención del aluminio primario consiste en aislar la Alúmina de su mineral de origen, la Bauxita, obteniendo un polvo fino que posteriormente se mezcla con sosa cáustica líquida, calentando dicha mezcla a baja presión; poco a poco la Alúmina se funde en la sosa cáustica.
Calcinación de la alúmina. 

El siguiente paso sería la calcinación de la Alúmina obtenida por hidrólisis, decantación y filtrado del conjunto resultante. La Alúmina ya disuelta pasa sin dificultad, en cambio las impurezas que han permanecido en estado sólido son detenidas por el filtro. Sólo falta hacer que la Alúmina reaparezca en forma sólida; su obtención se consigue por precipitación, de la misma manera que los copos de nieve se forman a partir del vapor de agua. Se conjuntan los cristales de Alúmina, y se le quita la humedad a muy alta temperatura obteniendo un polvo blanco parecido a la sal de cocina. Ya tenemos la Alúmina calcinada.
Electrolisis de la alúmina. 
La segunda fase de la obtención del aluminio primario se denomina electrólisis de la Alúmina. En esta fase la Alúmina se descompone en aluminio y oxígeno. La reacción que genera dicha descomposición se produce en unos recipientes especiales capaces de resistir las altas temperaturas que se generan en la fusión de la alúmina, en torno a 1800º. 
Mediante la electrólisis se separa el oxígeno y obtenemos aluminio puro o primario.
Mediante los procesos indicados anteriormente hemos visto que de la Bauxita se obtiene la alúmina y de la alúmina el aluminio. 
Ya tenemos el aluminio puro, pero el aluminio puro se utiliza en escasas ocasiones; normalmente se le añaden otros metales que le aumentan sus cualidades y propiedades como la resistencia a la corrosión y las características mecánicas y de elasticidad. El metal puro, preparado de esta manera, primario o de primera fusión, se utiliza después de alearse eventualmente con otros elementos, para la preparación de lingotes de aleaciones de primera fusión, barras, tochos de extrusión, planchas para laminados, etc., que constituyen el material de partida tanto para las sucesiones primarias como semielaboradas y a continuación los productos acabados para el mercado de consumo. 
El aluminio salido de la electrólisis tiene un grado de pureza entre el 93,3 y el 99,8% que puede ver modificadas sus propiedades a través de uno o de varios componentes de aleación que se pretende conseguir. 
Aluminio de segunda fusión. 
A diferencia del material primario, obtenido por vía electrolítica, el metal secundario o de segunda fusión, se obtiene por fusión de diversos tipos de trozos procedentes de la elaboración primaria del aluminio (chatarras) y de la recuperación del aluminio de materiales que lo contienen y que han sido desechados. 
Actualmente, el término secundario no se considera limitativo a efectos de calidad, pero fundamentalmente tiene un significado de origen, porque en muchos casos la tecnología del refinado, o sea de la producción del metal de segunda fusión, permite obtener metal de elevada pureza; igualmente el material bruto también se utiliza en la producción de aleaciones con tolerancias químicas muy amplias utilizadas exclusivamente en la industria de fundición y especialmente en la fundición a presión. Independientemente de las consideraciones cualitativas, el aluminio secundario es mucho más económico de producción que el material electrolítico y, todavía más importante, bajo el aspecto energético se pone con relación al primario en la proporción 1/25; esta característica constituye un elemento muy significativo sobre la competitividad del metal ligero con otros metales de construcción.
En el mercado la mayor parte del aluminio utilizado en los procesos de extrusión y laminado es de segunda fusión, completándose la demanda actual con aluminio de primera fusión. 
Fuente: 
 http://www.alue.cat/documents/alumini/obtencio.pdf
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