La designación de Recursos Preventivos en obras de Construcción llevada a extremos incomprensibles…

La figura del recurso preventivo en obras de construcción ha pasado de la confusión inicial por el significado de dicha figura y sus funciones a una interpretación errónea de la norma que lo regula, exigiéndose en muchos casos por parte de contratas y coordinadores de seguridad que todas las subcontratas e incluso las empresas de servicios que intervienen en una obra dispongan en la misma de un recurso preventivo.
En estas dos disposiciones parece quedar claro el concepto y uso del recurso preventivo.
GUIA 1627/97 Ed 2. Apéndice 1 Apartado 3.2. Designación y funciones del recurso preventivo
Tal y como se especifica en la última edición de la guía para la evaluación de riesgos laborales en obras de construcción, Una vez determinada la necesidad de nombrar un recurso preventivo, es preciso concretar a qué empresa le corresponde su designación. Con carácter general, en el caso de empresas concurrentes en un centro de trabajo, la obligación de designar el recurso preventivo recae sobre aquella que realice la operación o actividad que requiera su presencia (artículo 22 bis.9, RSP). A diferencia del criterio general, en el caso de las obras de construcción, la obligación de designar el recurso preventivo le corresponde a cada contratista, con independencia de la empresa que realice la actividad (disposición adicional 14ª, LPRL). Por lo tanto, si la actividad que requiere la presencia de un recurso preventivo es desarrollada por un subcontratista, su designación no le corresponderá a dicho subcontratista, sino al contratista del que, en última instancia, dependa este subcontratista. En conclusión, no podrá ser designado como recurso preventivo personal perteneciente a una empresa subcontratista o un trabajador autónomo.
Dicho lo anterior, el contratista deberá designar tantos recursos preventivos como sea necesario. Por ello, es posible la coincidencia en el tiempo de distintos recursos preventivos, designados por el contratista, en la misma obra de construcción.
Criterio Técnico 83-10 de la Inspección de Trabajo. Capitulo 2. Apartado B (Sector de la Construcción)
La obligación establecida en el apartado 9 del art.22 bis del RD 39/97de designar recursos preventivos por parte de aquellas empresas que realicen las operación o actividades, no resulta de aplicación en las obras de construcción, pues – como hemos dicho anteriormente – las peculiaridades en este ámbito se contemplan en la Disposición Adicional Decimocuarta de la LPRL, en virtud de la cual: “a) La preceptiva presencia de recursos preventivos se aplicara a cada contratista”.
De acuerdo con lo anterior, para que una empresa quede obligada a designar un recurso preventivo es necesario que actuara como contratista principal, es decir, como aquella persona que contrata directamente con el promotor, aun cuando no cuente con trabajadores en la obra de construcción.
No obstante lo anterior, en base al contrato mercantil suscrito entre contrata y subcontratas, un contratista puede exigir también a los subcontratistas que cuenten con sus propios recursos preventivos, pero tal circunstancia requiere hacer algunas observaciones.
 –         En primer lugar, que tal exigencia no tiene apoyo legal o reglamentario, sino exclusivamente forma parte de las obligaciones que una de las partes asume en el contrato privado y que la otra introduce como clausula condicionante de la suscripción del mismo.
–       En segundo lugar, que la designación de recursos preventivos por los subcontratistas no exonera al contratista de contar con su recurso preventivo propio.  
Bueno, pues parece que con lo indicado en estos documentos queda claro quién y cuándo hay que nombrar recursos preventivos en obras de construcción. 

Actualización de la guía que desarrolla el R.D. 1627/97

Enlace a la guía

El Instituto nacional de seguridad e higiene en el trabajo ha publicado la actualización de la guía que desarrolla el R.D. 1626/97 sobre disposiciones mininas de seguridad y salud en obras de construcción.

Esta es una de las guías básicas en las labores de prevención de riesgos laborales y coordinaciones de seguridad, ya que con los comentarios al articulado se hacen mas comprensible las disposiciones que del Real Decreto.

Recordatorio sobre la tarjeta profesional de la construcción.

Por fin llego 2012 y los de la fundación laboral de la construcción se frotaban las manos (aunque con la crisis ya no tanto) ante la obligatoriedad de la tarjeta profesional de la construcción, ya que todos los que estamos inmersos en este ámbito deberíamos pasar por allí a completar formación o acreditarla para la obtención de dicha tarjeta.

No obstante, esa tarjeta a día de hoy, ya en 2012, no es obligatoria en virtud de la sentencia del 27 de Octubre del 2010, que anuló varios preceptos del IV Convenio General del Sector de la Construcción, en especial, su disposición transitoria 4.ª, que establece la obligatoriedad de la tarjeta profesional de la construcción (TPC) a partir del 31 de diciembre de 2011. 

La sentencia no anula la TPC, sino que se limita a suprimir su exclusividad como medio acreditativo de la formación en prevención de riesgos laborales. La citada disposición supone una vulneración del derecho al trabajo, y aparte de exigirse una ley para su establecimiento, si la TPC fuera obligatoria, sería imposible la contratación de quienes no han sido previamente trabajadores del sector de la construcción, ya que uno de los requisitos es la acreditación de experiencia en el sector.


La sentencia además establece que el no contar con la tarjeta no puede ser motivo de rescisión de los contratos de trabajo o de la imposibilidad de acceder a ellos. Por ello, la TPC no será exigible para la contratación de trabajadores, aunque sí lo será, con carácter general, para la formación, aunque no de manera exclusiva.

Por último, en cuanto a la inclusión de los reconocimientos médicos en esta tarjeta, el Tribunal Supremo señala que son admisibles siempre que se informe que han pasado estas revisiones, pero no su contenido o el resultado de estas, ya que se estaría vulnerando el derecho a la intimidad, la Ley Orgánica de Protección de Datos y la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.

Previsión de las labores de mantenimiento en la redacción de ESS.

El Real decreto 1627/97 en su artículo 5 apartado 4 cita textualmente: “en el estudio de seguridad y salud se contemplarán también las previsiones y las informaciones útiles para efectuar en su día, en las debidas condiciones de seguridad y salud, los previsibles trabajos posteriores”.
Este párrafo bien a decir que dentro de los documentos del estudio de seguridad y salud hay que realizar una previsión más o menos desarrollada de los riesgos y las medidas preventivas en las labores de mantenimiento del edificio a realizar una vez acabada la obra.
Esto no deja de tener una cierta correlación con lo indicado en la Ley de Ordenación de la Edificación, que establece la obligatoriedad de fijar las condiciones de mantenimiento del edificio dentro del proyecto final que se ha de entregar al propietario.
Por lo tanto, si es normativo fijar las condiciones de mantenimiento del edificio, es lógico que sea igualmente obligatorio disponer de unas previsiones e informaciones útiles para realizar ese mantenimiento en condiciones seguras.
Por lo tanto en el Estudio de seguridad y salud deben estar previstas las medidas de seguridad para trabajos como mantenimiento de cubiertas, limpieza y reparación de fachadas, reposición de cristales, instalaciones, etc.
Aunque los programas más comúnmente usados para la redacción de estudios de seguridad y salud, como son Urbicad y Senmut incorporan en su interfaz las labores de mantenimiento, la mejor base para planificar la acción preventiva en estas tareas será el libro de mantenimiento del edificio, a partir del cual será relativamente fácil establecer las medidas preventivas para cada labor, aunque es verdad que no siempre será fácil disponer de este documento para la redacción del Estudio de Seguridad, ya que la ley obliga a entregarlo al final de la obra.

Lógicamente al ser las labores de mantenimiento tareas de corta duración a realizar en periodos puntuales, esto habrá de tenerse en cuenta tanto a la hora de planificar las medidas de protección, como los medios auxiliares a utilizar. Cuanto más concretos seamos a la hora de describir tareas y medidas preventivas en estas labores, más completo será el documento final.

¿Que hacer cuando acaba la coordinación de seguridad y salud?

Lo primero, respirar aliviado si has conseguido concluir una obras mas sin accidentes. Después el ultimo tramite consiste en realizar una ultima anotación en el libro de incidencias comunicando que una vez recibidos del promotor y la dirección facultativa el certificado final de obras y el acta de recepción según lo indicado en estos documentos la obra ha concluido, por lo que las labores de coordinación de seguridad han llegado también a su fin.

Te lo firma el contratista o el promotor y, adjuntando copia de los documentos citados, llevas la copia de la anotación a la inspección de trabajo y al CESSLA.

Una vez realizado ese tramite la coordinación de seguridad ha concluido.