Diario de obra. Buenas prácticas que pueden volverse malas.

Pues sí, aunque os parezca extraño, el título de la entrada es correcto, ya que hoy voy a hablaros de prácticas que en un principio pueden ser correctas en la ejecución de una unidad, pero que con una errónea puesta en obra, se convierten en malos hábitos.

Paso a explicarme con un par de ejemplos de lo más gráficos.

Hablamos del control de ejecución de un solado o alicatado sobre una superficie nivelada.

Ya hemos elegido con acierto el tipo de adhesivo a emplear, en función del soporte, del tipo de baldosa y del grado de absorción de la misma. También tenemos ya seleccionado el material de rejuntado, que es función del tipo de soporte, absorción de agua de la baldosa, y situación y uso de la zona a alicatar o solar.

Incidiendo en este último aspecto, tenemos además consensuado, en función del tipo de junta y de la situación de las superficies a revestir, la dimensión de las juntas entre piezas.

Pues bien, habiendo dejado claro tanto los materiales como la forma de ejecutar el revestimiento, cuando realizamos la inspecciona en obra nos encontramos con esta situación.

F1

A priori podría considerarse que la ejecución es correcta, ya que el operario ha dispuesto las “crucetas” en gran parte de las piezas, asegurando de esta manera el espesor de junta acordado previamente, en este caso de dos milímetros.

Ahora observad con mayor detalle la colocación de las crucetas.

F2

Si os fijáis en la posición de las crucetas con respecto a las piezas cerámicas, la insertada en el encuentro de las esquinas, situada en el mismo plano en el canto de las piezas, difícilmente podrá ser extraída, disminuyendo sensiblemente el espesor de junta, que según la guía de la baldosa cerámica debe ser igual al espesor de la pieza, en una zona con bastante importancia.

En obra, como no podía ser de otra manera, se nos comenta que esta práctica “siempre se hace así”, o bien que el espesor de junta se garantiza “empujando la cruceta” hacia el interior de la baldosa.

En la siguiente foto os muestro, después de la negociación correspondiente, la colocación de estas crucetas de manera correcta.

F3

Otro ejemplo que puede ilustrar el título de la entrada se da en la ejecución de juntas de dilatación del solado de exteriores.

F4

De nada nos valdrá haber definido la distancia entre juntas y las dimensiones de las mismas si después en la ejecución no se realizan el relleno y sellado de estas juntas una vez terminado el solado.

F5

Mientras no haya una correcta planificación de la unidad de obra, que incluya tanto la definición de la misma, como la correcta ejecución, casos como los que acabamos de comentar en esta entrada se seguirán repitiendo en nuestras obras.

5 comentarios en “Diario de obra. Buenas prácticas que pueden volverse malas.”

  1. Interesante. Muchos te dirán que eso es hilar muy fino, pero, como bien sabemos, “las cosas bien hechas bien parecen”

    1. Gracias por el comentario, Elías. Efectivamente, puede que en esta entrada haya ido muy al detalle, pero es cierto que en este caso concreto la diferencia en tiempo y coste entre hacer las cosas bien y “medio bien” era nula.

      Un saludo.

  2. Interesante entrada Alfonso, me encanta leer sobre alicatado. Venimos de unos años en que realizar el trabajo de alicatado se regía por el parámetro de la rapidez sin importar como se hacía ni como quedaba (eso ha hecho mucho daño a la imagen y percepción que se tiene en la obra del Profesional Alicatador/Solador).
    El uso de crucetas para mantener las juntas pocas veces da problema, en mi opinión deben ser siempre recuperables (de lo contrario pasa lo que bien dices que el espesor de del material de rejuntado disminuye en las esquinas por la presencia de la cruceta), en el mercado podemos encontrar modelos con esta propiedad, si no disponemos de este tipo de cruceta y usamos las que se muestra en el alicatado blanco la colocaríamos siempre por fuera. Hoy disponemos de otras opciones para conseguir unas juntas con medida uniforme, como son los sistemas de nivelación de cerámica que incorporan la cruceta espaciadora, en la siguiente foto podemos ver uno de ellos, conocido de forma coloquial “de cuñas” uno de los más usados (pero existen con palometas roscables y algún otro). Si bien su función principal es conseguir una nivelación correcta de la cerámica al incorporar la cruceta deja unas juntas geniales ya que se retiran fácilmente con un simple golpe lateral.
    Ostras, parece que me he extendido mucho en el comentario… Pero es que pocas veces me encuentro sitios donde comentar temas de mi oficio y pasión. Un cordial saludo desde Lepe.

  3. Estos son ejemplos de aquello de llevar 20 años haciéndolo mal que, no se sabe por qué, hace parecer que ya es un poco mejor. La pelea entre el técnico joven y el constructor experimentado siempre tiene episodios de este tipo. Para lo demás tirar del seguro y ya está…

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