Sacyr y el Canal de Panamá. Mi opinión sobre lo que se dice y se cuenta.


En estos días el consorcio de empresas liderado por Sacyr y la obra de ampliación del Canal de Panamá son noticia, aunque no en el sentido que ambos hubiesen deseado.
Lo que se cuenta en las noticias y lo que se comenta en los corrillos técnicos en los que todos nos movemos provoca reflexiones que casi siempre confluyen en el mismo lugar. La picaresca española empieza a ser conocida en el resto de los países y parece no ser comprendida y mucho menos respetada.

El caso es, que aunque en este país nos hayamos acostumbrado a realizar varias revisiones de oferta para un determinado proyecto o trabajo, en el exterior no es lo común.
Recuerdo la primera vez que un promotor inmobiliario nos pidió una revisión de una oferta para los trabajos de control técnico de una obra con la excusa de que “quizá” habíamos realizado la oferta con demasiada celeridad y por lo tanto era necesaria una revisión más calmada. Mi primera impresión fue buena, ya que pensé que al tener algo más de tiempo para revisar la oferta podríamos hacer un mejor desglose técnico de la misma; nada más lejos de la realidad. El eufemismo empleado enmascaraba una solicitud de revisión a la baja de dicha oferta.
El problema es estos casos es que, aunque pienses con la mayor dignidad posible que esa es tu mejor oferta técnica y económica, alguien acaba tirando la primera piedra y rebajando su oferta. Esto ahora mismo se ha convertido en generalidad; dándose por hecho al redactar una primera oferta o presupuesto que no será la definitiva; aunque también quiero aclarar que esta situación no siempre es así (solo “casi” siempre).
En el caso de licitaciones públicas de obra civil y edificación, lo que ocurre es que desde hace un tiempo prima en mayor medida la oferta económica sobre la técnica. En el caso concreto de los proyectos, la lógica dice que con un tiempo reducido para la redacción de los mismos es relativamente fácil que el proyecto presentado tenga algún fleco, laguna o detalle que pueda haberse quedado en el tintero.
Estos detalles o flecos a posteriori se convierten en modificados de proyecto, que también son negociados a posteriori.
Esta generalidad no es desconocida por las contratas a la hora de redactar sus ofertas para la ejecución de los proyectos, de ahí que dichas ofertas se ajusten tanto a la baja llegando a una guerra de precios que acabó generando el concepto de baja temeraria. Esta baja estaba antiguamente limitada en los pliegos de licitación, pero actualmente no hay limitación si se dicha baja se justifica adecuadamente, y parece que las empresas se afanan en buena medida en justificarlas.
En el caso concreto del consorcio liderado por Sacyr, este se adjudicó la obra con una baja considerada por su competencia como temeraria, hecho que niegan los responsables del consorcio adjudicatario de las obras alegando que la baja fue justificada.
Según los medios de comunicación, también están justificados los 1625 millones de dólares que el consorcio pide por anomalías en los estudios geológico geotécnicos que han ocasionado retrasos en las obras y sobrecostes no previsto en el contrato inicial.
No tenemos datos suficientes para dudar de las reclamaciones del consorcio, pero también es verdad, que con lo expuesto anteriormente, (oferta más baja  y solicitud de dinero por costes adicionales) las sospechas pueden estar también justificadas.
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